viernes, 20 de abril de 2012

El prejuicio y nuevas escuelas

Para mi último blog del semestre, yo leí unos artículos de la revista, Cabeza de Chorlito. El primero artículo se llama "Los prejuicios del mundo" por Diana Ticu. Es un artículo corto, pero a mi me gustaba. Primero, ella escribió sobre los prejuicios generales del mundo. Comentó que unos estereotípicos son chistes y unos hacen daño. Ella dijo, "Todo depende de la persona que hace el chiste, de la fuerza del chiste, y del nivel de sinceridad con que se dice." En su próximo párrafo, ella escribió más específicamente de los prejuicios de los hispanohablantes. Ella no le gusta que las personas en EEUU refieren a los hispanohablantes como "mexicanos." Ella piensa que llamar a todos los hispanohablantes "mexicanos" "muestra una falta de conocimiento e interés en las culturas de otras personas." También, ella no le gusta que los estadounidenses piensan que los hispanohablantes roban nuestros trabajos, y ella no le gusta que los estadounidenses piensan que todos los hispanohablantes trabajan solo en los restaurantes. Nunca he oído del segundo estereotípico hasta ahora, pero es triste que unas personas piensan que los hispanohablantes trabajan solo en las cocinas de restaurantes. En total, estoy de acuerdo con ella. Creo que hay muchos estereotípicos negativos de los hispanohablantes. No sé donde estaría si no hubiera tomado las clases de español, pero pienso que las clases de español han abierto mi mente a las otras culturas. Los hispanohablantes son una gente que es al lado de mi corazón, y entristezco que hayan estereotípicos negativos sobre ellos. Para resolver el problema, pienso que la gente de EEUU necesitan aprender el español. Cuando se aprende de la cultura y la lengua de una persona, se puede ver que hay más similitudes que diferencias entre usted y la persona. Si quiere ver al artículo, se puede verlo aquí.

La segundo artículo que leí se llama "La interrupción" por Brittany Krenselewski. Ella escribió sobre su experiencia en la escuela secundaria. Antes de su educación empezó en la escuela secundaria, su familia se mudaron al otro lado de la ciudad. Había asistido a una escuela privada por la mayoría de su vida antes, pero sus padres decidieron que ella necesitaba asistir a una escuela público y grande porque la escuela privada era demasiada cara y demasiada lejana. Ella estaba muy enojada pero no podía cambiar las mentes de sus padres. También, ella estaba muy nerviosa porque no había asistido a una escuela nueva por ocho años. Finalmente, su primer día de la escuela secundaria empezó. Las personas en su cuarto año de escuela secundario tiran globos de agua a los estudiantes en su primer año. Ella estaba mojada cuando entró a su primer clase del día. Estaba tarde veinte minutos porque no había podido encontrar la sala correcta. Su primer día en la escuela secundaria fue el peor día de su vida, pero su tiempo en la escuela mejoraba después de unió al juego de tenis. Conoció a muchas personas agradables. Ahora está feliz que hubiera asistido a una escuela publica para la escuela secundaria. Aún tiene los amigos que conoció en la escuela secundaria y tiene confianza en sí mismo.

Puedo sintonizar con ella porque en el octavo grado, asistía a una escuela público. Por todo mi vida antes, había asistido a una escuela privada y cristiana. Mis padres querían que yo conocí a las personas que iban a asistir la escuela secundaria que yo iba a asistir en el próximo año. Dijeron que ajustar a las personas en el octavo grado sería más fácil que ajustar en mi primer año del colegio. Sin embargo, había un año muy difícil porque, en el primer día, no conocía a nadie con la excepción de un amigo, y solo tenía dos clases con él. Llegué tarde a uno de mis clases en el primer día, también: la clase de gimnasia. No había sabido que la escuela tenía dos gimnasios. Entré un gimnasio, y nadie estaba aquí. Me puse muy nerviosa porque no quería estar tarde. Después de deambular, encontré a unas chicas que iban a la misma clase. Cuando entré el otro gimnasio con las chicas, las personas en mi clase llamaron, "¡Tarde! ¡Tarde!" Quería llorar. Después de unas semanas, conocí a unas chicas, y unas de ellas son mis amigas ahora. Como Brittany, estoy feliz que cambié escuelas. Una maestra me influyó a se hace escritora y, al fin del año, gané el premio de "estudiante del año." En resumen, tengo experiencias similares con cambiar a las escuelas. Si quiere ver al artículo, se puede verlo aquí.

¡Que tenga un buen verano!

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